miércoles, 26 de febrero de 2014

Solo el horizonte

Se asomó al balcón y miró el cielo oscurecido. Hacía días que no salía a la calle, encerrada escribiendo. De pronto todo le pareció extrañamente diferente, aunque familiar.  No se veían las siluetas de lo edificios cercanos, sabía que estaban allí pero no se intuía nada. Y lo extraño era que había suficiente luz, la luna ya en su punto más alto, iluminaba  el entorno con una serena claridad. Parecía como si hubieran desaparecido, como si en estos dos días hubieran desenterrado sus cimientos y migrado calladamente, sin dejar rastro alguno, como si nunca hubieran existido. Solo el horizonte ante sus ojos.

1 comentario:

raúl dijo...

a veces las cosas se evaporan, verdad? sin más, como si nunca hubieran existido